Antes de Tulio Triviño: la conexión entre Plan Z, Chancho en Piedra y 31 Minutos

Antes de Tulio Triviño: la conexión entre Plan Z, Chancho en Piedra y 31 Minutos

¿Qué tienen en común Plan Z, Chancho en Piedra y 31 Minutos?

Más de lo que parece.

Aunque pertenecen a mundos distintos —la televisión de culto, la música popular y los programas infantiles— los tres proyectos comparten una misma época, una misma sensibilidad creativa y una red de amistades y colaboraciones que se fue construyendo durante años.

Para entender el origen de 31 Minutos hay que retroceder hasta la década de 1990.

Plan Z: cuando el humor dejó de pedir permiso

A mediados de los noventa, Álvaro Díaz, Pedro Peirano, Daniel Castro, Rodrigo Salinas y Ángel Carcavilla, entre otros colaboradores, dieron vida a Plan Z, uno de los programas más irreverentes de la televisión chilena.

Su mezcla de absurdo, sátira política, crítica social y humor experimental rompió con todo lo que se veía en pantalla. Sketches como Mapuches Millonarios, El País de Todos o Dubi Du transformaron al programa en una obra de culto que sigue siendo recordada décadas después.

Su impacto fue tal que acumuló múltiples cargos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV). Para 1997 el programa acumulaba 8 cargos formulados por el CNTV. Algo inédito en la historia de Chile.

"Plan Z es hijo de la mayor libertad que he tenido en mi vida", recordaría años después Álvaro Díaz en el programa Revelados del canal de la Universidad de Chile.

Mientras tanto, Chancho en Piedra construía otro fenómeno

Por esos mismos años, Chancho en Piedra comenzaba a consolidarse como una de las bandas más originales de la música chilena.

Integrada por Eduardo "Lalo" Ibeas, Pablo Ilabaca, Felipe Ilabaca y Leonardo Corvalán, la banda desarrolló una propuesta donde convivían el funk, el humor, los personajes extravagantes y una mirada profundamente chilena de la cultura popular.

A diferencia de muchas bandas de la época, Chancho en Piedra nunca tuvo problemas en incorporar la comedia a su identidad. Sus canciones, videoclips y presentaciones estaban atravesados por referencias a dibujos animados, situaciones absurdas y personajes excéntricos.

Aquella mezcla de música y humor terminaría encontrando un nuevo espacio de expresión algunos años más tarde.

La sinergia de dos mundos

Tras el cierre de Canal Rock & Pop, Álvaro Díaz y Pedro Peirano fundaron la productora Aplaplac, cuyo nombre provenía de uno de los sketches más recordados de Plan Z: el Instituto Aplaplac.

Desde ahí comenzarían a desarrollar un proyecto que transformaría para siempre la televisión infantil chilena.

En paralelo, los integrantes de Chancho en Piedra seguían explorando nuevas formas de creación. Pablo y Felipe Ilabaca, en particular, habían desarrollado desde niños una estrecha relación con los dibujos animados, la música y los mundos imaginarios.

"Con Felipe hacíamos música antes de aprender a tocar instrumentos. Escribíamos letras totalmente influenciados por los cartoons", recordaría Pablo Ilabaca años después en entrevista con Gonzalo Frías para el programa Conversemos de cine de Duoc UC.

Ese imaginario terminaría siendo fundamental para lo que vendría.

El nacimiento de 31 Minutos

Pablo Ilabaca y Padre Peirano son amigos desde hace años, antes de 31 minutos.

Un día, Pablo le mostró una canción a Pedro Peirano. "Mándamela. Vamos a hacer un proyecto con Álvaro", le dijo a su amigo músico.

Esa canción era "Yo nunca vi televisión" y terminó convirtiéndose en el tema principal de 31 minutos.

Lo que siguió fue un proceso profundamente colaborativo en el que participaron guionistas, músicos, actores, titiriteros, productores y técnicos. Entre ellos estaban los equipos de Aplaplac, los integrantes de Chancho en Piedra y decenas de profesionales que ayudaron a dar vida a un universo completamente nuevo.

Cuando las ideas encuentran un segundo hogar

La influencia de Chancho en Piedra dentro de 31 Minutos fue mucho más allá de la canción principal.

Uno de los ejemplos más conocidos es Mi equilibrio espiritual, interpretada por Freddy Turbina.

La canción había sido compuesta originalmente para El tinto elemento, el quinto disco de Chancho en Piedra. Sin embargo, nunca llegó a formar parte del álbum.

"Había tantas canciones para El tinto elemento que esa quedó fuera. Cuando me llaman para hacer 31 Minutos pensé: 'de veras que tengo esta'. El Álvaro y el Pedro quedaron locos", señaló Pablo Ilabaca en entrevista con Gonzalo Frías para el programa Conversemos de cine de Duoc UC.

Lo que había quedado fuera de un disco terminó convirtiéndose en uno de los clásicos más queridos de la historia de 31 Minutos.

Nada surge de la nada

31 Minutos suele recordarse como una idea brillante que apareció de forma repentina.

Pero su historia demuestra lo contrario.

El programa fue el resultado de años de amistad, experimentación y colaboración entre personas provenientes de distintos ámbitos creativos.

Entre los creativos en 31 minutos no se puede dejar de nombrar a Alejandra "Jani" Dueñas, Ángelo Pierattini, Rodrigo Salinas, Daniel Castro, Fernando Solís, Patricio Díaz, Leonardo "Toño" Corvalán (baterista de los Chancho en Piedra que hace la percusión en las presentaciones en vivo), entre muchos otr@s.

La libertad irreverente de Plan Z, el humor musical de Chancho en Piedra y el trabajo colectivo de decenas de profesionales confluyeron en un proyecto que logró conectar con niños y adultos por igual.

Plan Z duró apenas un par de años.

31 Minutos lleva más de dos décadas acompañando a distintas generaciones.

Quizás porque entendió algo que pocos habían comprendido antes: que la infancia no necesita que le simplifiquen el mundo.

A través del humor, el juego y la ironía, 31 Minutos demostró que los niños pueden relacionarse con la complejidad de la realidad con mucha más inteligencia de la que los adultos solemos imaginar.