En 1954, el abogado, pintor y poeta chileno Jenaro Gajardo Vera inscribió la Luna a su nombre en una notaría de Talca, mucho antes del alunizaje del Apolo 11.
Su gesto fue un “acto poético” para soñar con un mundo sin odio ni violencia, y también para cumplir el requisito de tener una propiedad y así entrar al Club Social de Talca.

El mito dice que en 1969, poco antes de la llegada de Neil Armstrong, el Presidente Richard Nixon le habría solicitado autorización formal para el descenso de los astronautas, a lo que Gajardo respondió con una carta llena de solemnidad y poesía.

En 1998 legó la Luna al pueblo chileno, aunque desde 1984 un acuerdo internacional la declaró Patrimonio Común de la Humanidad, inalienable para cualquier persona o país.
Si quieres saber más sobre esta historia te invitamos a que veas el reportaje "Jenaro Gajardo: El chileno que fue dueño de la Luna".
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